enero 19, 2022

Venden el destructor que lideró el desembarco en Malvinas en 1982

Mediante la publicación en el Boletín Oficial del Decreto 1017/20, Alberto Fernández, en su carácter de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, dispuso la venta definitiva de la nave desde cuyas cubiertas se ordenó el desembarco en Puerto Argentino el 2 de abril de 1982, lo que dio origen a la guerra por las islas Malvinas con Gran Bretaña.

La medida que generó malestar entre extripulantes y veteranos de guerra se fundamenta, entre otras cosas, en que “en su actual condición, carece de las elementales capacidades náuticas de estanqueidad y estabilidad por lo que carece de sentido continuar manteniéndolo a flote y concretar su hundimiento con honores (blanco de tiro) tal como había dispuesto el Jefe de la Armada mediante resolución 138/17 confidencial”.

El destructor tipo 42 “Santísima Trinidad” se construyó en el astillero nacional Río Santiago. Fue botado el 12 de noviembre 1974 y entró en servicio efectivo en marzo de 1980. Su desplazamiento es de 4.820 toneladas, con una eslora de 125 metros y una manga de 14 metros. Por diseño contaba con capacidad para lanzar misiles y contaba con cañones de 115 mm y de 20 mm. Además poseía capacidad de lanzamiento de hasta seis torpedos. La propulsión estaba compuesta por dos turbinas a gas Rolls Royce Olimpus TM38 y dos Tyne RM 1A. Podía desarrollar hasta 30 nudos a máxima velocidad (54 kilómetros por hora).

A media mañana del 28 de marzo de 1982, la unidad naval ARA Santísima Trinidad (D 2) recibió la orden de zarpada con la presencia a bordo del “Comandante del Teatro de Operaciones Malvinas”, cargo que ocupaba el por entonces general de división Osvaldo García.