octubre 18, 2021

Vecino reubicado del Esperanza: “Eramos okupas y seguimos siéndolo en nuestra casa”

Unas 130 familias que fueron trasladadas piden la culminación de obras energéticas. Ante la falta de infraestructura, hicieron ellos mismos conexiones precarias y sufren constantes cortes. Además, siguen sin el título de propiedad que les prometieron en 2015.

Familias que habitaban en el barrio Esperanza y que fueron reubicadas hace tiempo reclaman la continuidad de algunas obras para poder acceder de manera formal a ciertos servicios básicos como la energía eléctrica.
Uno de los vecinos, César Meza contó que “estábamos antes en los terrenos que pertenecían al Ejército y nos trasladaron porque ahí se iban a hacer algunas obras”. En este mismo sentido, relató que “pusieron parte de un tendido eléctrico, pero la obra está paralizada hace bastante y sigue sin funcionar, por lo que nosotros nos conectamos por nuestra cuenta de un transformador que está a 200 metros”.

Así es que, de acuerdo al relato de los vecinos, a simple vista pareciera que cuentan con dispositivos nuevos y recién instalados, pero lo cierto es que están fuera de funcionamiento porque resta la instalación de más elementos para completar la obra y brindar electricidad a más de 100 hogares.
Esta situación genera constantes cortes de luz, debido a que el equipamiento no alcanza para abastecer a todos y esto perjudica también a un grupo de viviendas que se encuentra cerca. “Los cables son viejos y no aguantan”, expresó Meza al respecto. Justamente este fin de semana estuvieron cerca de 48 horas sin luz, luego de una falla que se presentó el sábado y que fue subsanada por la Dpec recién ayer a la tarde. Por la noche, el vecino contó a este matutino que nuevamente fue interrumpido el suministro en ese sector.
Para no pasar la noche sin luz, los vecinos se treparon al poste y, con los riesgos que eso implica, ensayaron una solución al menos provisoria, cansados de los constantes cortes que se producen, sobre todo en estas épocas en las que hay altas temperaturas.
Los constantes empalmes que se le realizan a las líneas deterioran el estado de los cables lo que repercute también en problemas eléctricos, además de la sobrecarga que representa para el trasformador la conexión de tantas viviendas en una misma fase.
Aunque es Estado construyó allí redes de agua potable y de cloaca, la cuestión eléctrica sigue sin resolverse y los habitantes de esa zona piden soluciones y la continuidad de las obras.
Al respecto, el vecino expresó que “estamos esperando que asuman las nuevas autoridades electas para hacer el reclamo porque realmente necesitamos que las cosas mejoren”, señaló.

Tierra
La regularización de la tierra en la que habitan era uno de los compromisos que existían al momento del traslado al otro lado de la avenida Maipú, allí frente al predio de Santa Catalina. Esta promesa tampoco fue cumplida y las 130 familias que habitan ese sector siguen sin tener el título de propiedad, lo que les impide también gestionar otras cuestiones en materia de infraestructura.
“Antes éramos okupas y seguimos siéndolo en nuestra propia casa”, se lamentó César Meza en este sentido. Vecinos de la zona aseguran que se encuentran intranquilos porque no tienen ningún tipo de resguardo legal que les permita usar esas tierras donde se encuentran. “Si viene un intruso y se mete en nuestro terreno no le vamos a poder reclamar nada a nadie”, expresaron.