septiembre 24, 2021

Sección “schiavi”: Cuarto Oscuro

El cuarto oscuro o secreto (Argentina, Paraguay, Uruguay) o cabina de votación (España) o cabina electoral (DRAE) es un recinto privado destinado a garantizar el secreto del voto. Mientras que en Argentina el término técnico para referirse al mismo es “cuarto oscuro”, en Uruguay el término legal es “cuarto secreto”, aunque popularmente se utiliza “cuarto oscuro”.

El cuarto oscuro o secreto es un sitio privado donde el votante no puede ser observado por nadie. No necesariamente es una habitación, aunque en muchos casos lo es; en este caso las ventanas suelen estar cubiertas. Para armar un cuarto oscuro o secreto pueden utilizarse diarios, cartulinas o cualquier otro método que garantice la privacidad en el momento del voto.

En la legislación argentina el cuarto oscuro se encuentra regulado en el Código Electoral (Funcionamiento del cuarto oscuro; artículos 97-98).

En Chile se estableció el llamado “pupitre aislado”, en la reforma electoral de agosto de 1890. Junto al sobre oficial, donde debía ponerse la papeleta de votación, fue uno de los medios más eficaces para asegurar el secreto del sufragio. A partir de entonces, las elecciones reflejaron crecientemente la evolución política del electorado.1​ Actualmente en Chile se llama a este mecanismo electoral, “cámara secreta”.

El sufragio secretoo voto secreto es una garantía del sistema electoral que impide que un extraño pueda influir en su voto o conocerlo. Esto no supone que lo votado por el cuerpo electoral sea secreto al público, sino que tal sentido no pueda asociarse a una persona en concreto. El fin último del sufragio secreto es conseguir un voto libre e incondicionado, en el que sólo cuente la soberana voluntad del votante. El sufragio secreto tiene un valor esencial para garantizar que el voto exprese realmente la voluntad del electorado, por lo que su violación suele ser castigada como delito.

Para garantizar el secreto, en las elecciones presenciales se suelen organizar recintos conocidos como cuartos oscuros que permiten la privacidad a la hora de votar, donde nadie puede observar ni controlar el voto. Al salir, dicho sobre cerrado es colocado personalmente por el votante en una urna con muchos otros sobres, de modo que luego no pueda ser identificado individualmente.

Por lo demás, es de toda evidencia la posibilidad de establecer un único criterio ordenatorio que satisfaga en todos los casos las aludidas premisas, atendiendo esencialmente en cada proceso electoral a las características de las boletas y del espacio destinado para las mismas en el cuarto oscuro en cada distrito […]” (Cámara Electoral Nacional, Fallos CNE 3099/2003).

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