julio 23, 2021

Raúl Díaz: “Su luz ilumina el camino de otras generaciones”

El recuero aún aprieta la herida del dolor que causó aquel accidente en el que se fueron seis músicos destacados del chamamé. “Ellos fueron la creativa excelencia en lo musical y la consecuencia en el compromiso de sus carreras en el mensaje y su contenido”, dijo Díaz Del Piano.

La música aún ondea sus notas por el río Paraná, ese manto de aguas que cubrió de tristeza hace 28 años al chamamé y que todavía la empapa de tristeza y dolor al recordar a los músicos desaparecido aquel 8 de septiembre de 1989 en su cauce. Son heridas que jamás sanarán, solo queda que el tiempo pueda alivianar el dolor y recordar con cariño el legado que dejaron estos músicos para muchos jóvenes chamameceros.

El profesor Enrique Piñeyro relató en su obra “Chamameceros” que varios de ellos pudieron salvar sus vidas, otros perecieron en el accidente. Sumaron seis las víctimas entre los músicos y los dos conductores del micro.

Uno de los que se salvó fue Raúl Díaz Del Piano referente de FONEA y parte de aquella delegación de artistas chamameceros. De sus recuerdos tristes y oscuros, hoy encuentra la manera de verlo desde la luz de la esperanza.

“Yo asocio a mis compañeros fallecidos con la vida, con la luz, y mirá si serán la luz que con su partida iluminaron el camino de tantos chicos nuevos de excelencia”, explicó con la mirada iluminada, mirando de cerca y adentro aquel recuerdo que apuñala por dentro.

“Ellos fueron la creativa excelencia en lo musical y la consecuencia en el compromiso de sus carreras en el mensaje y su contenido. Me parece que antes el chamamé era un género de gente grande (por no decir vieja) y hay es un movimiento de gente creativa y talentosa”, explicó.

En este contexto Díaz Del Piano agregó que “por ello no le cortemos las alas, con los prejuicios de que tal o cual instrumento o giro “no es chamamécero” todo es creación y está la creación y su espíritu en 6/8° es chamamécero”

Por otra parte, el referente de FONEA refirió que la tradición no es la veneración de las cenizas sino la transmisión del fuego. “Y eso fue lo que hemos tratado de transmitir con este grupo de trabajo del que algunos se fueron por delante, nada más, pero están asociados a la vida como nunca”, explicó.

Los que partieron

El profesor Piñeiro recuerda a los que partieron, ellos fueron Daniel ‘Yacaré’ Aguirre, recitador y presentador de conjuntos chamameceros, que iniciaría sus actividades junto a Tránsito Cocomarola. Joaquín ‘Gringo’ Sheridan, eximio bandoneonista que iniciara junto a Julio Cáceres el grupo ‘Los de Imaguaré’. Miguel Angel ‘Michel’ Sheridan hermano de Joaquín y gran ejecutante de la guitarra y excelente voz. ‘Chango’ Paniagua, guitarra y voz del conjunto ‘Trío Corrientes’. Zito Segovia, cantautor de ‘La nueva trova’ del Chaco que portaba un estilo renovador y lleno de promesas de un futuro artístico en ascenso. Johny Behr, percusionista de Zito, que aportaba la rítmica precisa para el inédito repertorio de Segovia en sus Chamamés-Candombes y Charandas que exhumara con gran aceptación popular.” Recordemos que en enero de ese mismo año, Zito Segovia había sido elegido Consagración en el Festival Mayor de Folklore de Cosquín y estaba en notable ascendencia en su carrera.

Continúa narrando Piñeyro: “Gringo y Michel Sheridan se habían unido a otro hermano llamado Santiago Bocha y Ricardo Tito Gómez, integrando un nuevo conjunto denominado ‘Reencuentro’ que estaba gozando del aplauso y dejaron algunos trabajaos discográficos de real valía. Con un repertorio muy personal y con ensambles instrumentales y creativos, propios de los arreglos del Gringo y de Tito, que en las voces de Michel y ‘Bocha’ cobraron resonante éxito. Leonidas Chango Paniagua, estaba en el ‘Trío Corrientes’ con Ricardo Scófano y Oscar Cacho Espíndola estos dos últimos salvaron milagrosamente sus vidas de las torrentosas aguas. Zito y Johny se encontraron sorpresivamente con un destino que truncó los proyectos de un enorme talento musical puesto al servicio de la música popular de nuestra región.” y concluye: “Todos han dejado, como una herencia y testimonio de su vocación chamamecera, sus grabaciones en placas discográficas, que son la evidencia de que fueron músicos notables, únicos e irremplazables.”