septiembre 29, 2020

“Dealer” discutió con su cliente, lo mató de dos balazos y huyó

Antes de asesinarlo, lo hizo desnudar para humillarlo. Sospechan que se trató de un ajuste de cuentas. Tanto la víctima como su verdugo vivían en el mismo barrio. El autor huyó en una canoa de su propiedad hacia una isla y, hasta anoche, seguía prófugo.

Una fuerte discusión; una “mala venta” y varios disparos, alteraron repentinamente a la barriada del Cichero pasada la medianoche del martes, cuando un “dealer” decidió poner fin a tiros una transacción de drogas, terminando con la vida de uno de sus “clientes” de dos balazos, para luego darse a la fuga, presuntamente hacia la vecina provincia, a bordo de su canoa a motor. Un sobreviviente de la balacera y amigo de la víctima, es el testigo clave que tienen los investigadores.
Se trata de Julio César C., quien había arreglado un encuentro con uno de sus clientes habituales, Ulises Daniel Bajales (30), alias “Tyson”, en la esquina de calle Perú y Coronel Pringles, muy cerca del río en pleno barrio Cichero, en la zona Norte de la capital correntina. Los dos eran vecinos del lugar.

Bajales llegó al lugar con un amigo de apellido Villalba, pero casi de inmediato se habría desatado una fuerte discusión entre los dos primeros. Al parecer, sería una transacción habitual de drogas entre los dos primeros, pero todo se salió de control y comenzaron los gritos y amenazas.
Según testigos, Julio César extrajo una pistola 9 milímetros de entre sus ropas y comenzó a amenazar a Bajales y a Villalba. Los increpó reiteradas veces y hasta los hizo desnudarse. Luego, sin más, comenzaron los disparos, dos de los cuales impactaron en Bajales. Uno en el pecho y otro en una de sus piernas. Villalba corrió con mejor suerte y pudo escapar del ataque, al tiempo que el tirador huyó con rumbo a la costa del río Paraná.
Tras el silencio, volvieron los gritos, pero esta vez eran de desesperación y pedidos de auxilio.
Villalba y un hermano de la víctima lograron transportarlo, a bordo de un vehículo, hasta la avenida Armenia, donde una ambulancia trasladó a Bajales al Hospital Escuela. Minutos después, fallecía como consecuencia de las heridas.
Para cuando la Policía inició la búsqueda del sospechoso del homicidio, Julio César ya había huido del lugar, presumiblemente en una canoa con motor de su propiedad.
Sospechan que fue hacia una Isla ubicada sobre el Paraná, frente al barrio Cichero, para luego posiblemente volver a escapar hacia otro lugar. Ayer por la mañana, la Policía rastrilló la zona, pero no logró dar con el sospechoso.

Frondosos prontuarios
Pero el homicidio de Bajales no habría sido en un arrebato, ya que Julio César hizo desnudarse a su víctima y al amigo de este antes de abrir fuego contra ambos. “Los hizo humillarse y luego lo mató a tiros”, dijo ayer a época Feliz Barboza, jefe de la Policía de la provincia de Corrientes.
Tanto Bajales como Julio César se conocían a la perfección. Al parecer, la víctima era un cliente asiduo de su perpetrador, por lo que se barajan varias hipótesis. “Bajales tenía por lo menos 15 denuncias y varias causas abiertas por robos y hurtos, mientras que Julio César tiene tres causas abiertas por supuesto hurto, por narcotráfico y otra por amenazas, pero no se descarta ninguna hipótesis. Julio César se dedicaba al narco menudeo. Vendía marihuana y su fachada era la de mallonero. La víctima también se dedicaba a la pesca”, indicó Barboza.
Bajales presentaba un disparo en el pecho, que fue lo que le originó la muerte, y otro en una de sus piernas. El fiscal Raúl Pasetto, quien instruye judicialmente la causa, ordenó una autopsia del cuerpo, para determinar con qué arma lo mataron . Hasta anoche, Julio César seguía prófugo.