octubre 22, 2020

Una semana de misterio: qué se sabe hasta ahora de la avioneta desaparecida

Que el piloto apagó el transponder y tomó una ruta distinta a la del plan de vuelo. Que los secuestraron. Que el Mitsubishi turbohélice con matrícula LV-MCV se estrelló y no logran encontrarlo. Que ya apareció y la verdad se está ocultando.

Al cumplirse esta tarde siete días de la desaparición de ese avión en el Delta, varias de esas hipótesis se cayeron. El misterio de la avioneta asciende.

La hipótesis “unificada”

El piloto Matías Ronzano y el copiloto Emanuel Vega despegaron del aeródromo de San Fernando rumbo a Las Lomitas, Formosa, con un único pasajero: Matías Aristi, el hijo del dueño del avión, uno de los empresarios más importantes de Bragado.

A las 48 horas de desaparecido, el imaginario en las redes sociales y en boca de los expertos en la industria aeronáutica ya se había desplegado.

La primera hipótesis afirmaba que el avión había aparecido, que sus tres ocupantes estaban muertos y que esa verdad se estaba ocultando por una jueza que no quería que la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) diera información sobre una investigación que había derivado hacia el narcotráfico.

Cuando la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) comenzó a ser más abierta con los medios y a enviar dos informes diarios por WhatsApp a los periodistas que cubren el tema, esa variable se esfumó.

Walter Barneix, empresario agropecuario de la zona de Lincoln y jefe de Facundo Emanuel Vega, el copiloto de la avioneta desaparecida, dijo este domingo que el piloto “siempre que vuela no se sale del reglamento”.

Recién este lunes por la mañana llegó la hipótesis “unificada”: la que oficializó la ANAC, que es la principal “pero no la única” y la que, con tristeza, se está metiendo en la cabeza de las tres familias que hasta este domingo habían dicho tener “esperanzas de encontrarlos”.

“La principal hipótesis es que el avión tuvo algún accidente, pero no es la única. Hasta poder conseguir pruebas de que esto ocurrió, es un avión que está perdido, que seguimos buscando dentro del servicio de búsqueda y salvamento”.

Así lo dijo esta mañana el director de la ANAC, Juan Pedro Irigoin. Y siguió: “no hay indicios” de que la aeronave haya “cambiado la dirección”, ya que “estaba cumpliendo el plan de vuelo hasta que perdió contacto con la torre de control”.

En diálogo con radio La Red, al ser consultado sobre las críticas que se hicieron respecto del protocolo de búsqueda del avión, el funcionario respondió: “Ha habido motivo de investigaciones de cómo se activó el programa, pero desde que se activó hasta el día de hoy, el despliegue fue total y con un trabajo muy profesional”.

¿Por qué la del accidente es la hipótesis principal? “Es lo que tenemos que investigar desde el punto de vista de la aviación civil”, mientras que “las otras hipótesis son de la investigación judicial”, cerró Irigoin.

Al tercer día sin respuestas, a la jueza Sandra Arroyo Salgado, a cargo del caso, le había llegado una cuarta hipótesis: la de un cuarto pasajero. Sería alguien que habría embarcado de forma ilegal, sin haber sido declarado, por la única zona del aeropuerto que no tiene cámaras de seguridad. La intención era sacar a esa persona del país. Esa hipótesis también duró sólo unas horas.

La señal que no aparece

La certeza es que la búsqueda del avión se complejiza si se tiene en cuenta que pudo haber caído en el agua del Delta.

El Mitsubishi tiene un baliza que se activa para localizarlo cuando cae en tierra, se llama ELT (Emergency Locator Transmitter). Cuando cae en el agua, si está sumergido, los radares no pueden recibir la señal.

El turbohélice bimotor, propiedad de la empresa agropecuaria Aibal S.A, salió el lunes pasado a las 14.30 del aeropuerto de San Fernando, en el norte bonaerense, con un plan de vuelo por el que estimaba llegar a las 18.30 a Formosa.

Otra certeza es que seis minutos después de haber despegado y tras volar apenas 17 kilómetros, la avioneta desapareció de los radares del aeródromo de San Fernando y los aeropuertos Jorge Newbery y Ezeiza, y desde entonces no hubo más indicios de su rumbo.

El último contacto fue el lunes cuando el MCV aparecía en “el radar primario” de la ANAC y en el de Uruguay, a 900 pies de altura, en la zona de Carmelo, del lado argentino.

La búsqueda oficial y la paralela, hoy

La ANAC dijo a Clarín que el Centro Coordinador de Búsqueda“ha sobrevolado desde el comienzo del operativo mas de 227.000 km2 –más de 400 horas de vuelo– por distintas zonas, algunas han sido sobrevoladas en varias oportunidades, ya que aparecían con hipótesis de mayor probabilidades”.

Por aire, participan 35 aeronaves de ANAC, Fuerza Aérea Argentina, Armada Argentina, Prefectura Naval Argentina, Gendarmería Nacional, Policía Federal, Policía Bonaerense, Fuerza Aérea de Uruguay, Armada Urugaya y aeronaves civiles.

Son 41 áreas de búsqueda que se “barrieron” con radar de superficie, helicópteros con configuración de búsqueda y salvamento, y drones con tecnología de cámaras multiespectrales.

Pero el clima del domingo limitó gravemente la búsqueda. “Con lluvias, nubes a baja altura y fuertes ráfagas de viento se hace complejo desplegar todos los medios aéreos disponibles por cuestiones de seguridad, por lo que se dispuso realizar el rastreo en las zonas cercanas a San Fernando con aeronaves oficiales que puedan volar en estas condiciones climáticas, y disponiendo las aeronaves civiles en el rastrillaje de la ruta declarada por el piloto en el plan de vuelo (San Fernando, Buenos Aires – Las Lomitas, Formosa), rastrillando un ancho de 20 millas (32 km)”, se informó oficialmente.

Desde el agua, la Prefectura Naval Argentina y Armada Argentina, con distintos tipos de embarcaciones (algunas con tecnología de sonar) continúan recorriendo las áreas dispuestas por el comité de emergencia.

Por tierra, distintos equipos especializados de Gendarmería Nacional y Prefectura tienen áreas asignadas para “un barrido exhaustivo”.

Este lunes, Eduardo Génova, piloto y amigo del padre de Matías Ronzano, confirmó a Clarín que antes del mediodía terminarán la búsqueda por la zona de Reconquista. Con sus 36 años de experiencia, coordina la búsqueda “paralela” del MCV desde San Luis.

Por Facebook, como hizo desde un principio tras declarar que “la ANAC no tiene ningún plan de búsqueda”, volvió a postear su pedido de pilotos voluntarios para dar con el avión desaparecido.