octubre 19, 2021

Mató a su pareja y le bajaron la condena por “estar enamorado”

El Tribunal se basó en supuestas declaraciones de la víctima, que no se comprobaron en el debate, para aminorar la pena al femicida.

Un asesino pudo eludir la pena de prisión perpetua por la muerte de su pareja, gracias a que los jueces consideraron que no hubo una relación de violencia de género e interpretaron que como estaba “muy enamorado” actuó bajo una emoción violenta al matar a su pareja frente a los hijos de la mujer y el bebé de ambos. El fallo, registrado en Buenos Aires, provocó indignación.
Supuestamente los jueces no encontraron pruebas para sostener que existió una relación de violencia de género, a pesar que sobre el hombre pesaban varias órdenes de restricción que violó en múltiples oportunidades y, antes de cometer el homicidio de su pareja, había amenazado a sus familiares de que lo iba a hacer. Todos estos elementos no habrían servido como evidencias suficientes, por lo que los magistrados decidieron condenarlo a una pena de 22 años de encierro.
Según se interpretó, el asesino Brian Montenegro actuó bajo una emoción violenta ya que aparentemente la mujer, Débora Díaz de 28 años, le habría confesado una infidelidad. Esto sin embargo fue lo que dijo el acusado ya que nunca se pudo comprobar los supuestos dichos de la víctima porque falleció en la vereda, luego de que el joven le asestara varias puñaladas frente a los hijos de la mujer de 11 y 6 años y un bebé que era fruto de la relación de ambos.

El hecho se registró la noche del 22 de febrero de 2016 en una casa de Villa Astolfi, partido de Pilar. Horas antes del crimen, la hermana de la chica pasaba por enfrente de la casa y desde la entrada de la vivienda, Montenegro le habría advertido que iba a matar a su familiar cercana.
El femicida había sido excluido de su hogar por orden judicial y tenía restricción de acercamiento desde 2015 ya que Díaz lo había denunciado por reiteradas golpizas.
La noche del femicidio logró ingresar por la fuerza a la casa e increpó a la mujer, a quien encerró a los empujones en una de las habitaciones, donde le asestó seis puñaladas con un cuchillo en el tórax y en la espalda.
En medio del ataque, el hijo mayor de Díaz escapó de la vivienda para pedir ayuda e incluso la propia Débora falleció poco después en la vereda frente a los menores.
Los jueces valoraron un testimonio que decía que el asesino era un “nene de mamá”, para justificar que supuestamente no había una relación desigual sobre la víctima.