noviembre 18, 2019

Una multitud venera a Santa Rita de Casia en Esquina y en Capital

En la localidad que la tiene como Patrona ayer a las 00 horas ofrecieron una breve procesión y saludo en el Iglesia. Allí Los de Imaguaré le cantaron a Santa Rita con ovación de los presentes. En tanto, hoy día central se realizará la procesión a las 16 horas por las calles del pueblo y luego a Santa Misa. En Capital en el templo ubicado en calle Bolívar, esquina Córdoba, monseñor Andrés presidirá la celebración central luego de la procesión a las 16 horas.

Cada 22 de mayo devotos de distintos puntos del país llegan al “portal del sur” con la intención de saludar y pedir a la Santa de lo imposible todas aquellas cosas que más urge. Ayer en Esquina, cuando el reloj marcó las 00 horas, con campanadas y fuegos de artificio cientos de fieles la saludaron y emprendieron una breve procesión alrededor de la Iglesia, ya en el interior Los de Imaguaré le rindieron homenaje con una canción.

EN CAPITAL

En capital también se celebra el día d ela Santa y en su Fiesta litúrgica, en el templo ubicado en calle Bolívar, esquina Córdoba, se prevén actividades durante todo el día.

Con el lema “En familia llevemos a los jóvenes a Jesús”, monseñor Andrés Stanovnik presidirá la celebración central luego de la procesión por calles céntricas desde las 16 horas.

Durante la jornada, habrá misas a las 7, a las 10, a las 12, a las 19 y a las 20.30.

BIOGRAFÍA DE SANTA RITA

Rita nació en la aldea de Roccaporena, 5 km al oeste del pueblo de Cascia (provincia de Perugia, región de Umbría) en 1381 y falleció el 22 de mayo de 1457.

Nació de padres mayores. A pesar de que quería ser monja, cuando tenía 14 años de edad1​ sus padres la casaron con un hombre de pueblo, llamado Paolo Mancini. Con su esposo tuvo un mar de sufrimientos, pero ella se consolaba en la oración y le devolvió su crueldad con bondad, logrando su conversión a Cristo con el paso de los años.

Tuvieron dos hijos mellizos, Jacobo y Paolo. Un día Manccini —que trabajaba como sereno de la aldea de Rocca Porena y tenía muchos enemigos por sus fechorías pasadas- fue emboscado y asesinado. Una vez viuda, pero aliviada ya que había logrado que Paolo muriera en paz, Rita pidió la admisión al monasterio de las agustinas de Santa María Magdalena, en Cascia (establecido en 1256). Pero no fue aceptada debido a que sólo se permitían vírgenes. Un año más tarde (1417) también murieron sus dos hijos púberes. Fallecieron ambos al mismo tiempo, de muerte natural. Rita los había preparado plenamente para encontrarse con Cristo. Con un amor heroico por sus almas, le había suplicado que ambos adolescentes murieran, porque temía que estuvieran planeando vengar el asesinato de su padre (la ley de la vendetta). Habrían cometido así el pecado de la venganza, lo que hubiera condenado sus almas eternamente. Ambos se enfermaron y murieron, también pidiendo perdón a su madre por todos los dolores que le habían causado.

Ya sin obligaciones familiares, Rita fue aceptada en el convento, recibió los hábitos de monja, y más tarde realizó su profesión de fe. Tenía 36 años. En el convento, Rita se entregó a una vida de oración y penitencia.