agosto 8, 2020

Docentes y enfermeros, los primeros egresados terciarios en Isla Apipé

Son 44 jóvenes que tienen entre 20 y 35 años. Forman parte de un universo estudiantil de 110 alumnos que cursan el Profesorado en Educación Primaria, Tecnicatura Superior en Enfermería y otra en Turismo.

“Ansias de progreso y superación”. Esa es la síntesis que expresó Emilia de la Cruz Sández, directora de la extensión áulica del Instituto Superior de Formación Docente “Leonardo Da Vinci” de Isla Grande Apipé, Ituzaingó.

Sus ojos brillan en extremo al anunciar que a fin de 2019 egresaron 44 estudiantes con diplomas de Profesores en Educación Primaria, 17 y 27 Técnicos Superiores en Enfermería. El 90 por ciento son mujeres.
Las cifras hablan por sí solas y Emilia es también gente de la isla que un día, hace varias décadas, decidió tomar la lancha para venir a Capital a estudiar una carrera docente.
Ella es Licenciada en Gestión Educativa, tiene varios posgrados y aunque está orgullosa de ello, prefiere reconocer el esfuerzo y vocación de sus alumnos que le quitan tiempo al descanso para recibirse.
Con entusiasmo revela que, por decisión del Gobierno provincial y a pedido de la comunidad, en 2015 se decidió abrir carreras terciarias en la Isla Grande, territorio insular argentino ubicado frente al murallón de la represa hidroeléctrica Yacyretá que, por esos misterios de las deficiencias de nuestro servicio de relaciones exteriores, está rodeada de aguas que son jurisdicción de Paraguay.
La vida no es fácil en la isla, poblada por unos cuatro millones de correntinos que todos los días construyen la patria, con el escaso trabajo que da la tierra y siendo el Municipio la única fuente de empleo estable, junto con un destacamento policial y un centro de salud que tiene un solo médico.
Emilia conoce porque, pese a haber desarrollado su carrera profesional en Capital, fue convocada por las autoridades del Ministerio de Educación para encarar la tarea de organizar y dirigir el nuevo Instituto de Formación Docente, política que se puede decir, a la luz de los resultados a poco más de cuatro años de su fundación, absolutamente inclusiva.
La población estudiantil no es la tradicional ya que entre los 110 alumnos hay amas de casa, peones rurales, policías que en otros tiempos iniciaron la carrera docente y pudieron completarla, gente que va de los 20 años a los 35 que ansían tener un desafío de superación personal.
“Ellos vienen con entusiasmo y antes no tenían la posibilidad porque estudiar afuera se hace muy caro y prácticamente no se vuelve”, dijo Emilia a los periodistas de época, a quienes se acercó para narrar la experiencia de formar docentes y técnicos en Enfermería, así como futuros técnicos en Turismo, ya que uno de los potenciales de la isla es su atractivo natural y la denominada industria sin chimeneas que se puede convertir en una salida laboral interesante.