octubre 30, 2020

Celebran 100 años de una escuela donde anhelan refacciones

Un 14 de octubre, pero de 1920, se instauró la Escuela N° 705 en el paraje San Juancito (Empedrado). Transcurrió un siglo desde aquel día. Varias generaciones de alumnos y docentes conformaron una comunidad educativa que -hasta antes de la pandemia- era albergada por un antiguo edificio. Y aún en estos tiempos en que sus aulas deben permanecer cerradas y los estudiantes no tienen internet en sus casas, quienes enseñan no se rindieron. Se aseguran que cada 15 días, las niñas y niños reciban el material que necesitan para seguir aprendiendo.

Cuando este año comenzó el ciclo lectivo, creció un viejo anhelo de los que alguna vez transitaron por sus galerías: la refacción integral del antiguo edificio para celebrar así su centenario.

No lograron que eso se concrete. Pero aseveraron que no están dispuestos a renunciar a ese sueño. Con el mismo empeño que salían a vender rifas o pastelitos para tratar de mantener en condiciones habitables sus aulas, seguirán pidiendo que los ayuden a mantener en pie un edificio en el que se educaron a varias generaciones.

“Esta escuela permaneció por decisión y esfuerzo de múltiples personas que creyeron que la educación es la gran igualadora de oportunidades y es, sin dudas, uno de los factores de progreso de un país”, manifestaron desde el colegio rural. Al mismo tiempo que subrayaron: “Cada salón no es sólo un conjunto de ladrillos adheridos con cemento. Ahí se construyen historias, donde quizás frases como ‘en la escuela primaria nace la amistad’, cobran vida ya que el colegio es sinónimo de sociabilización y va mucho más allá de los aspectos académicos o curriculares. Por eso, la escuela no es pasado, todo lo contrario, es futuro. Lo que vemos en cada momento, su presente, es solo algo en elaboración, cuyos frutos se van a ver muchos años después”.

Diferente

Sobre la situación actual que les impide reunirse para celebrar, consideraron que “no hay tiempos mejores ni peores, simplemente diferentes y vaya pues si este tiempo que estamos transitando, es difícil, costoso. Pero nos interpela a volver sobre nuestros pasos y a partir de allí, construir un nuevo cimiento”. Y en ese sentido, sostuvieron que “creemos, tenemos fe, que lo mejor está por venir y somos conscientes que eso sólo será posible, mediante el compromiso de todos los actores involucrados: escuela, familias y Estado”.

Por eso, ratificaron que “no vamos a bajar los brazos hasta conseguir que la escuela sea reparada, ese monumento histórico y cultural no puede ni debe caerse porque los alumnos de la Escuela N° 705 también merecen un lugar digno para aprender”.