octubre 23, 2020

Ladrilleros piden materiales para reactivar los obrajes

Desde las entidades de los barrios Esperanza y Molina Punta explicaron que no cuentan con los medios para que las ladrillerías funcionen a pleno y las familias puedan volver a trabajar.

Luego de varios meses de paralización de la actividad debido al impacto de las fuertes lluvias de abril y mayo y la posterior creciente del río Paraná, las ladrillerías ribereñas de la Capital buscan reactivar la producción, pero la grave situación económica en la que se encuentran los trabajadores del sector imposibilita la confección de ladrillos. Desde las asociaciones manifestaron que requieren asistencia con materiales para poder volver a poner en funcionamiento los hornos y que las familias que viven de la producción, y que actualmente se dedican a otros rubros de supervivencia, puedan volver a vivir de los obrajes.
“Solicitamos ayuda al Estado, ya sea con materiales o con asistencia económica, porque las ladrillerías de la zona no pueden volver a trabajar con normalidad ni tampoco producir lo necesario para vivir. Los pocos obrajes que quedan corren riesgo de desaparecer”, señaló a El Litoral el referente de los ladrilleros del barrio Esperanza, Raúl Romero. “Para reactivar las ladrillerías se necesita bastante dinero, que las familias no tienen porque debieron gastar todo en estos meses que no pudieron producir. Además, muchos tuvieron que trabajar en otras actividades como la albañilería, juntar cartones u otras changas”, añadió el trabajador del obraje.
Desde la costa Norte de la Capital la grave situación de las ladrillerías no es muy distinta. “Las ladrillerías necesitan producir unos 10 mil ladrillos para poder volver a reactivar, pero actualmente con suerte pueden quemar entre mil y 1.500 ladrillos que son muy pocos para vivir”, expresó el referente de los ladrilleros del barrio Molina Punta, Julio Abasolo. En la zona también solicitaron asistencia para poder reactivar la producción.
Por otro lado señalaron que las ladrillerías corren en desventaja con los obrajes chaqueños, donde la producción no se vio afectada por las cuestiones naturales y los ladrillos salen más baratos debido a su mayor disponibilidad, lo que perjudica a los trabajadores correntinos.