septiembre 27, 2020

Experto asegura que la bajante del río no se debe a los efectos de las represas brasileñas

Los bajos niveles en el caudal del Paraná serían producto de la falta de lluvias, según el análisis especializado del científico, Oscar Orfeo.

El doctor Oscar Orfeo, un investigador retirado del Centro de Ecología Aplicada del Litoral, realizó un análisis de la situación actual de la bajante del río Paraná. Basado en el hecho de que hace más de siete meses los niveles del río en las cuencas inferiores tienen registros muy bajos respecto de los promedios históricos de los últimos 50 años, el investigador sostiene que la principal causa de este fenómeno se debe a algo tan natural como las lluvias, y no así a las acciones y efectos de las represas brasileñas.

“Para analizar la bajante extrema del río Paraná, podemos acudir a dos vías de aproximación: la hidrológica y la climática. Desde el primer punto de vista, la disminución del caudal responde a causas naturales debido a la escasez de lluvias. Pero, el prolongado período de sequía que desencadena la falta de lluvias podría estar vinculado a algunas acciones llevadas a cabo por el hombre, como por ejemplo el uso indiscriminado de los recursos energéticos, especialmente combustibles fósiles, que afecta el clima global”, señala Orfeo. Con ese criterio, el científico no descartó la posibilidad de que la acción del hombre puede estar influenciando sobre el estado hidrológico del río, ya que “el manejo irracional de grandes extensiones del planeta puede agravar su deterioro ambiental hasta límites aún poco conocidos”. 

Orfeo fundamentó las causas naturales de la bajante: “El caudal del río Paraná en nuestro país depende básicamente de la magnitud de las lluvias ocurridas en las áreas altas de la cuenca, localizadas en Brasil”. “Por eso decimos que el Paraná es un río alóctono, ya que los estímulos energéticos que recibe (en este caso las lluvias), provienen de sitios muy distantes”.

“Es importante destacar que así como las represas no producen agua, por lo tanto no influyen en las crecidas de los ríos, tampoco la retienen indefinidamente. La capacidad de almacenaje de una represa es limitada: una vez que el agua alcanza el nivel adecuado para alimentar las turbinas, el agua pasa libremente por los vertederos”, remarcó. ”También es cierto que en bajantes extremas las compuertas se cierran más de lo habitual para compensar el escaso ingreso de agua, pero la causa real de la retención adicional es la falta de lluvias, ya que por lo general se trata de presas de paso que no tienen la capacidad de regular el nivel hidrológico de un río con las dimensiones del Paraná”, explicó Orfeo.

Casi la mitad de la cuenca de drenaje del río Paraná (48%) se encuentra en territorio brasilero, totalizando 1.260.000. km cuadrados de superficie sólo en dicho país. Esto sirve para comprender la dinámica hídrica del río, ya que precisamente ese sector de la cuenca de aporte se encuentra aguas arriba del territorio argentino. En consecuencia la zona de captación del agua que escurre hacia el Paraná está ubicada mayoritariamente en Brasil. ”Un río es un agente geológico que transporta agua, sedimentos y organismos, desde las partes topográficamente elevadas de una cuenca hidrográfica hacia las partes más bajas de la misma, por acción de la fuerza de gravedad” añadió el ex docente de la Cátedra de Geología de la Facultad de Ciencias de Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE.