agosto 5, 2020

El “Colegio Nacional”, símbolo de la historia educativa argentina

Identidad provincial y reconocimiento a la educación como política de estado en todos los tiempos. Atributos que se destacan con la declaración del edificio de Quintana y Tucumán, institución que mañana cumple 150 años, como Monumento Nacional.

“El reconocimiento más importante es el simbólico”, resaltó Marisol Maciel, delegada de la Comisión Nacional de Monumentos de Lugares y de Bienes Históricos, en Corrientes, al resaltar que el Decreto del Presidente Mauricio Macri destaca a la institución como parte de la identidad nacional y patrimonio de los argentinos. De esa forma, respondió la funcionaria a las preguntas de los periodistas de época y, en coincidencia con el Presidente del Instituto de Cultura de Corrientes Gabriel Romero, consideró que “el edificio tal como se construyó es el testimonio de toda una era en la que los centros educativos se erigían desde la concepción de templos del conocimiento”. Esa impronta política en la transmisión de valores y formación de la identidad cultural se plasmó en la arquitectura de inspiración francesa de fines del siglo XIX y principios del XX, que se evidencia además, según Romero, en las escuelas Regional y Normal; sólo para nombrar otras dos instituciones que la provincia que integran el catálogo de Monumentos Históricos Nacionales. “En el Nacional, se plasma un todo integrado que valora la excelencia académica y el cuidado de los estudiantes; son tres alas que confluyen en un centro estructural que posibilita sostener esa vocación formadora”, describió el funcionario. “Son connotaciones que impulsan a que el Colegio tenga un ideario educativo que lo convierte en un bastión de la sociedad correntina”, reflexionó Maciel para destacar que en sus aulas se formaron “innumerables personas que tuvieron gran trascendencia dentro de la sociedad en todos los campos”. Un reconocimiento institucional de esta naturaleza no llega por la mera expresión de la voluntad. De acuerdo con lo descripto por Maciel, hubo una “búsqueda intensiva de documentos, estudio de la historia, memorias, inventarios, revisión de planos, fotos, mobiliario y todo lo que hace a la vida de una institución centenaria, la más antigua de la provincia”. Ese trabajo se desarrolló en forma conjunta entre la Delegación, el Gobierno de la provincia y el trabajo de los directivos del establecimiento, quienes elevaron la nota de pedido de inclusión como Monumento ante la Comisión Nacional que dirige Teresa Anchorena.

Maciel informó que “el Palacio” del nacional ya formaba parte de publicaciones de varios tomos que la Comisión nacional hizo del “Patrimonio arquitectónico de los argentinos como parte de la celebración del Bicentenario de la Revolución de Mayo y de la Declaración de la Independencia”. Para la delegada nacional, esa es la prueba de que el edificio que está en el predio que albergó inicialmente al Colegio de la Compañía de Jesús ya “era aceptado por la comunidad nacional, que era un patrimonio de todos los argentinos, no sólo de los correntinos”. Detalló que, en septiembre del año pasado, la Comisión otorgó el acuerdo necesario y comenzó “el periplo administrativo por la Secretaria de Cultura hasta llegar a la firma del Decreto Presidencial”. Para Romero, la monumentalidad de esos inmuebles es una prueba de “la visión que tuvo Domingo Faustino Sarmiento al promover que estos grandes edificios escolares sean verdaderos palacios que albergaban el conocimiento”. Inscribió en esa categoría a los edificios en los que funcionan la Escuelas “Normal” “Juan Pujol” y “Regional” “José Manuel Estrada”, que “compiten en tamaño y calidad arquitectónica con la Casa de Gobierno, lo que resalta la importancia se le dio a la educación”. Estamos muy contentos, corrientes tiene muchos edificios monumentos históricos nacionales, por ejemplo, es “la única ciudad que considera monumento a la Plaza fundacional y su Entorno, así como el Teatro Vera, la Casa Lagraña, entre otros”. El colegio jesuita funcionó allí hasta el año 1767, cuando los miembros de la compañía religiosa fueron expulsados por Carlos III, cuarto rey Borbón. Las instalaciones fueron usadas para albergar a la Gobernación y a la Aduana de la provincia. Durante la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) funcionó como hospital de campaña y depósito de arsenal. Antes de que el conflicto finalizara en 1869, parte del edificio fue remodelado y allí se fundó el colegio Nacional que perdura hasta el día de hoy. El decreto 523/2019, firmado el martes, otorgó el anhelado reconocimiento oficial.