septiembre 24, 2021

El servicio de colectivos cierra un año con algunas obras y reiterados reclamos

Se implementaron carriles exclusivos en las calles Salta y La Rioja y además se colocaron garitas en distintas zonas de la ciudad, aunque no la cantidad anunciada. Los usuarios siguen descontentos por la poca frecuencia y piden mejoras en el servicio.

El transporte público de la ciudad experimentó diversos cambios en el último tiempo, muchos de los cuales todavía están en desarrollo y otro, como el nuevo aumento del boleto, está al caer y ya comenzó a tratarse en el Concejo Deliberante.
Es así que durante el 2017 se ejecutaron distintas obras de infraestructura vial en el marco del proyecto de Metrobus, con modificaciones sustanciales en algunas arterias céntricas en busca de mejorar las prestación ante los reiterados reclamos de muchos usuarios.
Entre los cambios que se implementaron sobresale la incorporación del carril exclusivo para colectivos en calle Salta, como un nuevo corredor que se sumó al que ya existía en La Rioja y sobre avenida Vera. Allí se demarcó la calzada y se pintaron los cordones marcando la prohibición de estacionar desde la costanera hasta Hipólito Yrigoyen, excepto los lugares de privilegio que conservan los legisladores.
Esto generó una serie de críticas por parte de los usuarios, conductores y comerciantes de la zona, que estiman que la medida provoca dificultades por la falta de espacio que hay en el casco céntrico.
El corredor de La Rioja que funciona hace varios años fue extendido este año, incorporando las cuatro cuadras que quedaban, desde 3 de Abril hasta Bolívar, con la respectiva señalización. De esta manera, en 2017 se dio gran parte de las modificaciones viales previstas por el Municipio y también por Nación que acompaña el proyecto, para lograr mejorar el servicio de colectivos, sobre todo la frecuencia.
La implementación del carril de calle Salta activó también otras modificaciones, como la ampliación de la superficie de la vereda entre Junín e Hipólito Yrigoyen. Allí colocaron plataformas prearmadas de hormigón e instalaron cuatro garitas, intentando sumar confort y una mejor transitabilidad en el sector donde se concentra la mayor cantidad de pasajeros en la ciudad.
La colocación de estas estructuras generó un masivo rechazo de parte de muchos ciudadanos que entendían que no eran aptas para proteger a los que esperan el colectivo, además de quitar un valioso espacio a la acera.

Similar situación se dio con los refugios que debían instalarse en otros sectores del centro y, sobre todo, en los barrios. En las zonas periféricas, la colocación de las garitas que habían sido prometidas con el último incremento del boleto que se dio en 2016, avanzó a ritmo lento este año. Tras más de un año y medio de demoras y algunas intervenciones, finalmente no cumplieron con los plazos ni con la cantidad de estructuras anunciadas, que eran 80 en total.
Respecto del servicio en general, la incorporación de nuevas unidades prometía mejorar la frecuencia y achicar el tiempo de espera en la parada, ayudado también por una circulación más dinámica utilizando los carriles señalizados. Más allá de esto, la prestación deficitaria se hizo sentir más que nada durante los fines de semana y feriados, cuando circulan menos unidades de las diferentes líneas y ramales.
En tanto que fueron varios los anuncios que terminaron quedando truncos, en un año cuyo ritmo fue bastante intenso por los cuatro turnos electorales que tuvo Corrientes. En este sentido puede mencionarse la expansión y la normalización del servicio de recarga de tarjetas Sube, que actualmente sigue presentando dificultades.
Aunque fueron abiertos nuevos puntos, la demanda se concentra en pocos locales céntricos debido a que en muchos barrios hay demoras, fallas en el sistema y se detectaron cobros de plus por cada transacción, algo que está prohibido por el mecanismo nacional y que fue publicado en distintas ediciones de El Litoral a partir de denuncias de los usuarios del transporte público.
Asimismo, se había anunciado la construcción de una estación en la zona del puerto, donde se construirían dársenas para el arribo de los colectivos y una infraestructura para brindar comodidades a los usuarios. Con algunos reclamos y la preocupación de los puesteros que se encuentran en ese sector de la ciudad, la obra finalmente fue suspendida y no se realizaron modificaciones allí.

Reclamos
Las quejas de muchos pasajeros se centraron este 2017 en las mismas falencias del servicio que se mantienen desde hace bastante tiempo. Reavivados por un nuevo aumento del pasaje que se aprobaría en los próximos meses, los reclamos se hacen sentir y apuntan a varias cuestiones básicas.
La poca cantidad de unidades que repercute en el tiempo de espera en las paradas es una de las cuestiones que encabeza el ranking de reclamos por parte de los pasajeros. Sobre todo en algunos barrios y en horarios específicos como la siesta, cuando la espera puede extenderse por 20 minutos o más. Laguna Brava y las barriadas ubicadas a la vera de la Ruta 5 son uno de los sectores que presentan serias dificultades en este sentido. Además, las condiciones de viaje en general y el estado de algunas unidades también suscitan quejas.
La disponibilidad de saldo, marcado este año además por el proceso de unificación en el sistema Sube que finalmente se cumplió, es otro de los puntos conflictivos que emergen cuando se consulta a los pasajeros sobre las inquietudes que tienen respecto del servicio de transporte y que deben ser tenidas en cuenta en virtud de una mejor organización y la prestación de un servicio acorde al precio que tiene.