agosto 10, 2020

José Pablo Serpa, el del corazón más grande

¿Qué es de tu vida, José Pablo Serpa? Una linda historia del ganador del Regatas de Oro 2006. Uno de esos enormes deportistas que marcó época con sus hazañas en el judo.

Su nombre es José Pablo Serpa. En aquellos tiempos, sólo “Pablito”. Uno de esos grandotes puro corazón. El año que se consagró Regatas de Oro 2006 compitió en el Mundial Juvenil de Judo de Santo Domingo, República Dominicana, hasta de 100 kilogramos, además de quedarse con los torneos Nacional Apertura (Santa Fe) y Clausura (Corrientes) fue segundo en el tradicional torneo internacional Centro de la República en Villa Carlos Paz, Córdoba, estos últimos en la categoría Juniors más de 100 kilos.
Hoy, con 33 años, vive en Bariloche, trabaja todos los días pese a la pandemia del COVID-19 y recuerda con nostalgia, alegría y mucha pasión al Club de Regatas Corrientes, que lo cobijó desde 2001, y obviamente a la gran familia del judo regatense, especialmente a su sensei Eduardo Mariño Rey.
“Vivo en Bariloche desde 2008. Mi familia, madre y hermanos viven acá también, pero yo desde que vine, por razones familiares, me independicé. No estudié pero trabajo desde entonces en una distribuidora y representante de bebidas”, dijo José Pablo Serpa.
En tanto que recordando su llegada a Regatas Corrientes, afirmó que “al club llegué por el 2001, anteriormente vivía en Bariloche por razones laborales de mi viejo. Nos mudamos en el 97 a Bariloche y en el 2000 nos volvimos a Corrientes. Al judo llegué de la mano de mi sensei Carlos Báez que me daba clases en Bariloche y continué mi carrera en Corrientes en el Regatas”.

¿Qué sensaciones tuvo el
ganar el Regatas de Oro 2006?
Ganar el Regatas de Oro fue algo que no se puede explicar con palabras. Alegría, emoción, un montón de sentimientos. Es más, lo recibió mi mamá porque yo me encontraba disputando el Mundial de judo en Santo Domingo.

¿Qué significó Regatas
Corrientes en su vida?
El Club es parte de mi vida. Desde la distancia, por ejemplo, sigo viendo los partidos de básquetbol. Es un lugar de buena gente, desde la comisión directiva, porteros, profesores, el capitán. Siempre me han tratado bien. Cada vez que voy de vacaciones, no dejo de pasar por el club.
¿Qué significó el judo, el
tatami… lo sigue practicando?
El judo significó amistades, compañerismo, respeto. Ya no lo practico de lleno, no me dan los horarios, los tiempos, pero de vez en cuando voy a moverme y por ahí uno que otro torneo.

¿Sigue conectado con sus
compañeros de judo del club?
Sigo conectado con ellos, es más, estoy en el grupo de WhatsApp de judo Corrientes. Cada vez que voy de vacaciones, voy al club y charlo con ellos, con el sensei Edu (Eduardo Mariño Rey), Pablo y Tete Mariño Rey.

¿Qué enseñanzas
le dejó la disciplina?
Enseñanzas muchas, la principal es que por más que nos caigamos y perdamos, siempre hay que levantarse.

¿Los valores del judo, lo puede inculcar, transmitir en su vida actual?
Creo que cualquier disciplina, sea la que sea, te inculca algo. Por ahí las artes marciales un poco más, lo que es el valor y el respeto, y en muchas ocasiones pensar las cosas dos veces antes de actuar (se ríe).
Tengo un hijo de tres años. Soy papá del corazón, y me gustaría enseñarle esta disciplina.

¿Qué es lo que más
extraña del Club?
-Los veranos en la playa, las pretemporadas en el parque Mitre, en parte a cada integrante y la buena gente del club, que muchos me conocían.

Y del judo, ¿qué es
lo que más extraña?
Lo que más extraño del judo son los viajes y torneos, y sobre todo que considero que éramos una familia. Lo veía así, que te despierten a desayunar, a almorzar o a cenar todos juntos y que todos nos preocupábamos por todos. Lindos recuerdos, gracias Edu (Eduardo Mariño Rey).

En el final, ¿algún mensaje
para los regatenses?
El mensaje sería para los dirigentes: que sigan ayudando y bancando a cada deportista del club, que son el futuro en el deporte y que siempre tuvo lindo semillero en el Club de Regatas Corrientes.
Quiero agradecer a los que siempre estuvieron ayudando con algún sponsor y también volver agradecer al sensei Edu (Eduardo Mariño Rey) (ya visiblemente emocionado por el tono de voz).