octubre 30, 2020

A 20 años del partido que abrió a Regatas un camino inolvidable

El 13 de octubre de 2000, un representativo profesional del club del parque Mitre debutaba en el antiguo Torneo Nacional de Ascenso. Pasaron dos décadas, un ascenso y casi mil partidos en dos categorías. Aquella primera noche cuando comenzó a contarse la historia.

Siempre existe ese primer paso, el primer capítulo que no se puede olvidar o aquel primer día en el que comienza a plasmarse un proyecto, que veinte años después, dio resultados y los sigue buscando. Esa “primera vez” sucedió en Corrientes y fue el debut histórico de Regatas Corrientes en el ya vencido Torneo Nacional de Ascenso.
Un equipo en formación, con pocas semanas de trabajos, salía a la cancha ante 2.000 personas y vencía su rival de turno que entregaba el fixture de aquella segunda categoría del básquetbol nacional. En la noche del 13 de octubre de 2000, se produjo un ajustado score 101-99 en la victoria sobre Echagüe de Paraná, en un estadio de los Sueños que de a poco iba a ir tomando el color en las tribunas.
Las crónicas de esa noche recuerdan que el juego tuvo su equilibrio durante todo el primer cuarto (27-25 para el local) pero que el trabajo del equipo correntino lograría las primeras diferencias antes del descanso largo (60-41). Recuerdan también que a Regatas “se le cerró” el aro en los últimos minutos y por eso la visita tuvo su momento para achicar distancias y disponer de un apretado final.
La historia también cuenta que en aquel partido, el goleador “remero” fue Gustavo Bianco que desde la banca sumó 19 puntos, seguido por el trabajo del norteamericano Jervaungh Scales con 15 y de Sebastián Acosta (debutaba en el TNA) con otros 13 para la causa.

formación inicial con la que el entrenador Horacio Seguí contaría, además de Acosta y Scales, se completaría con Matías Tomatis (14 puntos), Jorge Corbalán (5) y Raymond Buchanan (10), mientras que en el banco junto a Bianco estuvieron en el principio Pablo Filloy (2), Lucas Saul (10), Juan Casini (9) y Gustavo Mascaró (4).
En aquel Echagüe de Víctor Daitch, aparecían algunos jugadores de nombre importantes para la categoría, como ser Mauricio Beltramella, Pablo Jaworsky, Ramiro Carulla, Fernando Méndez y el extranjero Delon Turner.
El goleador Bianco dijo tras el juego de estreno: “Muchos no creían en nosotros, pero de a poco irán cambiando de opinión y se irán identificando con el equipo”, mientras que el coach Seguí analizó: “Es importante comenzar ganando un torneo que en Corrientes se lo irá conociendo de a poco, sabiendo además que este equipo de Regatas tiene mucho talento en sus jugadores”.
Y vaya si el público se fue identificando con el equipo, que terminó llegando a la final y perdiendo ante estadio lleno, la única chance de ascenso.
Regatas siguió sumando victorias en las siguientes dos fechas: visitante 99-84 vs Olimpia Venado Tuerto y de local 93-78 ante Central Entrerriano de Gualeguaychú; perdió su invicto recién en la cuarta fecha, cuando visitó a Ben Hur de Rafaela (82-91), equipo que se formó aquella vez para el ascenso y que Regatas fue su verdugo en semifinales.
Pero esa noche de viernes quedó grabada. El primer capítulo de una historia que se escribiría en estos veinte años.

El “parque” aprovechó una gran oportunidad

Pasaron los años de transición deportiva en Corrientes y llegaba el turno de apostar. A fines de la década de los ’90, en el plano del básquetbol surgían algunos procesos de Regatas y San Martín encarando objetivos en la Liga B.
Pero en el 2000 le llegó el momento y la oportunidad a Regatas, que en 1999 pudo traer a Corrientes el partido inaugural de LNB (Atenas y Estudiantes de Olavarría) y semanas antes del estreno en el TNA, volvió a vestir su cancha como sede de la Copa Desafío entre Obras Sanitarias y Libertad de Sunchales.
Pero el contacto entre dirigentes correntinos con sus pares de Atenas de Córdoba dio lugar a aquella recordada Unión Transitoria de Entidades Deportivas. El cordobés Alberto Mascaró asumía como gerente del Departamento de Básquetbol y llegaron varios juveniles desde la docta.
Para comprar la plaza se hipotecó el dinero lo que ingresaría de los derechos televisivos de esa temporada; se pagó la deuda que Newell’s Old Boys tenía con la AdC y asi ocupó su lugar en el ascenso.
Y así comenzó la historia.