septiembre 23, 2020

“En esta crisis tenemos que priorizar a los más vulnerables”

El arzobispo Andrés Stanovnik, desde el monasterio de las Hermanas Clarisas, presidió la misa online de Domingo de Resurrección.

La primera celebración virtual de la Pascua de Resurrección, un acontecimiento histórico para la Iglesia Católica, en la provincia la misa central fue presidida por el arzobispo monseñor Andrés Stanovnik desde el monasterio de las Hermanas Clarisas.
En ese marco, el arzobispo brindó un mensaje esperanzador a la feligresía, realizó una especial mención de todos aquellos que trabajan en estos tiempos de pandemia al servicio de los demás y pidió priorizar a los más vulnerables.
“Cuántas personas exponen su vida sirviendo a sus hermanos en las más diversas necesidades: desde los médicos y personal sanitario, los que cuidan de la población ejerciendo con responsabilidad su función pública, sacerdotes que continúan atendiendo a los enfermos en sus domicilios, consagradas que se las ingenian para estar cerca y consolar a los que están atribulados por esta situación, y los encargados de los servicios de provisión, limpieza, etc.”, precisó monseñor Stanovnik.
En ese sentido, el obispo agregó que “donde hay un gesto generoso de desprendimiento de sí mismo a favor de otro, se pone en movimiento una fuerza contra la que ningún mal tiene poder para detenerla. El amanecer de la resurrección de Jesucristo es la victoria definitiva del bien sobre el mal, del amor sobre el odio, de la vida sobre la muerte”.
A modo de consejo, expresó a la feligresía: “Creemos que con el poder de Cristo resucitado es posible superar todo mal y soñar con un mundo en el que nos cuidemos más y atendamos primero a los más pobres y sufrientes. Muchas voces que coinciden en que de esta crisis tenemos que salir mejores personas y pensar en estructurar la convivencia social con una escala de valores en los que efectivamente se priorice a los más vulnerables”.
De hecho, al inicio de su homilía, destacó la fortaleza de las hermanas clarisas que se encuentran en un aislamiento voluntario que podría definirse como permanente y expresó que “es una señal viva de la fuerza que transmite Jesús resucitado y vivo entre nosotros”. Para cerrar, monseñor manifestó: “Confiémonos a su Madre, Virgen gloriosa y bendita, y que ella nos libre pronto de esta amenaza”.