diciembre 2, 2020

Apresuran la construcción de viviendas en el Sol de Mayo

Desde la Comisión Vecinal señalaron el optimismo que generó la reanudación de los trabajos. A la vez, manifestaron la necesidad de mayores intervenciones para la zona postergada desde hace décadas.

La zona conocida como “el bajo” Sol de Mayo es una de las regiones más postergadas de la ribera Norte de la ciudad, y con el objetivo de mejorar la situación de las familias que viven en situación de vulnerabilidad desde hace décadas, el Gobierno de la Provincia apresura las obras de construcción de las primeras 33 viviendas sociales, de un total de 150. Desde la Comisión Vecinal del barrio mencionado manifestaron el entusiasmo que generó la reanudación de los trabajos, aunque también remarcaron la necesidad de contar con mayores intervenciones en materia de urbanización y redes formales de servicios para que los habitantes del lugar puedan salir del estado de postergación y carencia en el que se encuentran.
“La continuidad de las obras de las viviendas, con el trabajo de los obreros y las maquinarias, nos generó mucho entusiasmo y nos organizamos con los vecinos para hablar con los encargados.
Es algo muy positivo para un asentamiento que tiene más de 70 años y que ya forma parte de la ciudad como un barrio más, pero que tiene una gran carencia de servicio y de infraestructura”, explicó en diálogo con El Litoral el referente de la Comisión Vecinal del barrio Sol de Mayo, Angel Vargas. “Más allá de las obras de viviendas, que comenzaron en 2016, necesitamos obras de redes de servicio como electricidad, cloacas, desagües y mejoras para las familias carenciadas que viven en la zona del bajo Sol de Mayo”, añadió el vecino.
En la zona, el Gobierno de la Provincia, a través del Instituto de Viviendas de Corrientes (Invico), despliega la construcción de viviendas sociales para reubicar a las familias que habitan en las proximidades del río Paraná y que registran graves problemas ante cada lluvia e inundación, siendo ciudadanos en situación de vulnerabilidad desde hace varias décadas.
“Vamos a seguir golpeando las puertas y a solicitar mejoras para el barrio hasta que el último vecino pueda contar con condiciones dignas de vida”, añadió Angel Vargas.