octubre 21, 2020

Advierten la posible desaparición de ladrillerías artesanales de la zona sur

Desde el barrio Esperanza manifestaron que por problemas económicos y la vulnerabilidad de las familias no pueden reactivar la producción. En tanto, en el Molina Punta indicaron que muy pocos obrajes pudieron volver a trabajar y de forma reducida.

Desde hace varios años las ladrillerías de la ciudad vienen atravesando por momentos complicados que ponen en jaque a la actividad y tras los graves inconvenientes generados meses atrás por las lluvias extraordinarias y la creciente del río Paraná, desde la asociación de ladrilleros del barrio Esperanza señalaron que los obrajes de la zona no pudieron reactivarse hasta el momento debido a la grave situación económica por la que atraviesan los trabajadores del sector. Además, señalaron que por la vulnerabilidad en la que se encuentran debieron emigrar a otras actividades laborales para poder subsistir en el día a día, por lo que peligra la continuidad de la actividad de cara al futuro.
Por otra parte, desde las ladrillerías del barrio Molina Punta indicaron que unos pocos emprendimientos artesanales pudieron volver a producir, aunque de forma reducida, gracias a la disponibilidad de materia prima.
En los últimos años, un 60% de las ladrillerías de la Capital se cerraron por causa de las condiciones meteorológicas y naturales desfavorables, y la situación económica.
“A pesar de que no hay lluvias y bajó el río Paraná, la situación no cambió en lo absoluto: durante los últimos meses las familias debieron consumir todo su dinero para vivir y ahora no tienen como para reactivar las ladrillerías. A eso se suma que muchos buscaron changas u otros trabajos como albañiles o cartoneros para sobrevivir día a día”, explicó en diálogo con El Litoral el referente de la Asociación de Ladrilleros del barrio Esperanza, Raúl Romero. “Cada vez hay menos ladrillerías en la zona y por la situación económica es muy difícil que vuelvan a abrir”, añadió.
En tanto, desde el norte de la ciudad explicaron que a pesar de la difícil situación económica, unas pocas ladrillerías volvieron a producir. “Estamos volviendo a empezar de cero. Por suerte bajó el río Paraná y no hay lluvias, lo que nos permite al menos sacar un poco de tierra para producir unos mil ladrillos como mucho, lo cual sigue siendo insuficiente para que las familias vuelvan a vivir de la producción”, manifestó el referente de los ladrilleros del barrio Molina Punta, Julio Abasolo.
“En todos estos meses las familias debieron salir a trabajar de otra cosa y consumir sus ahorros, por lo que ahora se dificulta mucho reactivar las ladrillerías sin ningún tipo de ayuda económica”, añadió el trabajador de los obrajes.