diciembre 14, 2018

Dos niños sufrieron heridas en incendio de precaria casilla

Un chico de 1 año y 4 meses se encuentra internado con quemaduras graves. Su hermano de 4 tiene lesiones en un brazo. El siniestro se habría generado por una vela.

Dos her­ma­ni­tos, de 1 año y 4 me­ses y de 4 años, su­frie­ron que­ma­du­ras cuan­do la pre­ca­ria ca­si­lla don­de ha­bi­tan jun­to a su ma­dre, en la lo­ca­li­dad co­rren­ti­na de Ita­tí, que­dó en­vuel­ta en lla­mas a cau­sa de una ve­la en­cen­di­da.

Uno de los me­no­res, el más chi­co, per­ma­ne­ce in­ter­na­do en el Hos­pi­tal Pe­diá­tri­co Juan Pa­blo II con le­sio­nes gra­ves, de acuer­do con in­for­ma­ción su­mi­nis­tra­da a dia­rio épo­ca de par­te de fuen­tes po­li­cia­les.
El si­nies­tro se pro­du­jo la no­che del do­min­go. A eso de las 23:15, po­li­cí­as y bom­be­ros vo­lun­ta­rios de­bie­ron acu­dir en for­ma ur­gen­te a la vi­vien­da si­tua­da en ca­lle Ma­nuel Bel­gra­no, pró­xi­ma al hos­pi­tal vie­jo y al ba­su­ral.
Al lle­gar, los so­co­rris­tas en­con­tra­ron a va­rias per­so­nas al­re­de­dor de la ca­si­lla, que­ma­da par­cial­men­te.
Los her­ma­ni­tos es­ta­ban, al pa­re­cer, dur­mien­do jun­tos so­bre un col­chón al mo­men­to de co­men­zar el in­cen­dio.
El ne­ne de 4 años re­sul­tó con una que­ma­du­ra en el bra­zo, mien­tras que el otro ni­ño su­frió las pe­o­res con­se­cuen­cias.
Lue­go de ser tras­la­da­dos al hos­pi­tal lo­cal, don­de re­ci­bie­ron las pri­me­ras cu­ra­cio­nes, los mé­di­cos de­ci­die­ron la ur­gen­te de­ri­va­ción a la ca­pi­tal.
La ma­má de los pe­que­ños es una mu­jer de 18 años, quien ha­ce po­co tiem­po los lle­vó a ese lu­gar da­do que se ha­bría se­pa­ra­do del pa­dre de los me­no­res.
En prin­ci­pio, las au­to­ri­da­des ha­brí­an es­ta­ble­ci­do que a la ho­ra de co­men­zar el fue­go en ese lu­gar de la lo­ca­li­dad no ha­bía su­mi­nis­tro eléc­tri­co. Y que por ello, aden­tro de la ca­si­lla, es­ta­ba en­cen­di­da una ve­la a mo­do de ilu­mi­na­ción. Se cree que la ca­í­da ac­ci­den­tal de es­te ele­men­to ge­ne­ró el si­nies­tro.
Las víc­ti­mas ne­ce­si­ta­ban de asis­ten­cia so­cial.